El mensaje del fútbol femenino a la sociedad

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A lo largo del pasado año hemos asistido a múltiples éxitos deportivos de nuestro deporte femenino, confirmando la buena salud de la que goza. Excelentes resultados obtenidos tanto a nivel individual como colectivo, que no sólo han tenido como máximo exponente a la selección femenina de fútbol y su histórico triunfo en el mundial de selecciones, sino también por otras deportistas femeninas que también han sido ejemplos de éxito y superación. Logros alcanzados como los de la marchadora María Pérez - doble medalla de oro en el campeonato del mundo de atletismo -, o por Carolina Marín, subcampeona del mundo de bádminton (un ejemplo de superación tras recuperarse de importantes lesiones), además de otras victorias de prestigio obtenidos por nuestras deportistas en grandes campeonatos mundiales y europeos de Vela, Taekwondo o Kárate, por citar algunos.

Triunfos que son relevantes por cuanto inspiran a futuras generaciones de deportistas, impulsando la práctica y/o el seguimiento tanto de sus disciplinas deportivas como de las propias deportistas, favoreciendo el impulso del deporte femenino en España a través de la conquista de nuevos seguidores o fans.

Tal y como reflejamos en el completo estudio sobre el deporte femenino que llevamos a cabo en Punto de Fuga en 2023, junto con nuestros amigos de BRT UNITED (Estudio  “Fenómeno Fan en el deporte femenino”), resulta muy relevante cómo este tipo de logros genera un movimiento de atracción y admiración importante, valorándose positivamente el éxito de nuestras deportistas desde 3 niveles: desde el éxito profesional, el éxito personal y el éxito como sociedad.

Si hay unas deportistas que en 2023 han sido un ejemplo de cómo la obtención y la gestión de un triunfo histórico (y sus consecuencias posteriores), derivaron en una repercusión reseñable en estos tres niveles de éxito, éstas han sido las jugadoras de la selección femenina de fútbol:

  • El Éxito profesional: es incuestionable la brillante gesta deportiva alcanzado por las jugadoras de la selección española femenina de fútbol, conquistando su primer título mundial y, además, alzándose con el número 1 en el ranking FIFA; especialmente elogiable si tenemos en cuenta que en España el fútbol femenino solo lleva poco más de 2 años profesionalizado. Ya no solo contamos con una única referencia destacable de nuestro fútbol femenino como es la doble balón de oro Alexia Putellas, el icono que, previo al mundial, acaparaba todos los comentarios y titulares. Tras este éxito colectivo han emergido figuras muy destacables como Aitana Bonmatí (actual Balón de oro – ¡una maravilla verla jugar!), Salma Paralluelo, tercera mejor jugadora del mundo, u Olga Carmona, goleadora en los partidos decisivos del mundial. Un éxito profesional que se amplifica a todo un colectivo de jugadoras que han visto incrementado su reconocimiento deportivo tanto a nivel nacional como internacional.

  • El Éxito personal: hay un elemento que en muchas ocasiones permanece oculto, y que dota de personalidad y épica a las victorias; son las historias personales y de superación que acompañan a cada una de las deportistas. Como ejemplo, destacaría a Alexia Putellas y su tesón para llegar en forma al Mundial tras casi un año de inactividad por lesión, o a Salma Paralluelo, y su doble trayectoria deportiva teniendo que elegir entre el atletismo o el fútbol, o la de aquellas jugadoras que apostaron por la conciliación familiar llevando consigo al mundial a sus recientes hijos, como sucedió con Ivana Andrés o Irene Paredes. Historias de superación y de determinación que han conectado aún más a las jugadoras con l@s aficionad@s.

  • El Éxito como Sociedad: la sucesión de reacciones que estallaron tras el inoportuno e inaceptable beso, sirvieron para que este colectivo de futbolistas se posicionase y reivindicase la igualdad de la mujer, cristalizando en un fenómeno social de destacada repercusión, trascendiendo lo meramente deportivo. Las jugadoras de la selección española, lideradas por Jennifer Hermoso –declarada por Financial Times como la segunda mujer más influyente del mundo en 2023 – se han erigido en altavoz por la lucha hacia la igualdad, con gran repercusión internacional, que se sintetiza en el mensaje que compartieron con las jugadoras de la selección sueca, semanas después: “Se acabó, nuestra lucha es la lucha del mundo”.

La combinación de esta triada de éxitos, la de los tangibles que aportan el título mundial, las medallas, el ranking FIFA, junto con los intangibles que enmarcan los éxitos personales y como Sociedad, están siendo fundamentales para consolidar no solo el fútbol femenino sino el deporte femenino en general. Se ha originado un nuevo impulso de deportistas a las que seguir, a las que idolatrar, una demanda que ya estaba muy presente en la sociedad, tal y como vimos en el estudio “Fenómeno Fan en el deporte femenino”: un 78% de la población demandaba la necesidad de que existiesen más ídolas femeninas (y no tantos masculinos).

Nuevas “idolas” que están contribuyendo a elevar la ilusión y la convicción de las nuevas generaciones de deportistas, especialmente de aquellas que se están abriendo paso en deportes que tradicionalmente han sido más masculinos, como el fútbol. Y aunque aún hay mucho por hacer, estos éxitos y actuaciones consiguen que los pasos dados se aceleren hacia una realidad más equilibrada.

Y si apasionante ha sido el 2023, este año nos esperan los retos de las Olimpiadas. Un marco deportivo donde brillarán los éxitos profesionales, personales y, no duden, también sociales (recuerden a la gimnasta Simon Biles abandonando los últimos JJ.OO celebrados en Tokio, simplemente por preservar su salud mental). ¡Seguro que este año el deporte femenino seguirá dándonos muchas alegrías!

Alberto Plazas

Account Director

Foto de portada de jason charters en Unsplash

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